28 mar. 2012

Ainara LeGardon en MobyDick Club

21/03/2012
”We once wished”





Hay mujeres a las que admiro por perseverantes, independientes y por saber encontrar su espacio en terrenos que parecen seguir monopolizados por la pisada del género masculino aún en pleno siglo XXI (expresión tonta que se seguirá empleando en el siglo XXII y posteriores) tierras pantanosas donde no parece terminar de cuajar la "pequeña" huella femenina con identidad propia, y no será por falta de  ganas  de darle a la baqueta, a la guitarra eléctrica o al piolet... Entre esas mujeres se encuentran dos vascas: Edurne Pasaban (primera montañera en ascender a los 14 ochomiles) y Ainara Legardon, haciendo equilibrios en el inestable mundo de la música, con dos décadas a sus espaldas conquistando escenarios de Europa y Estados Unidos. 

Unas escalan hacia arriba. Yo bajo. Esta noche (21 de marzo) he quedado para practicar uno de mis deportes favoritos: espeología nocturna en las oscuras cuevas que sólo se iluminan cuando desaparece la luz natural. Naturalmente me acompaña otra vasca de Vitoria: Susix (pero ésta se merece otro post aparte) Hoy toca inspeccionar la MobyDick,  garito en pleno barrio de oficinistas del alto estanding, que comparte calle con un Irish Pub plagado guiris y marchaza.

Quiero comprobar in situ como resuenan los sonidos explosivo-contenidos de Ainara Legardón en este lugar que cumple el 26 de marzo nada menos que 20 años. Frente a los bares que duran dos telediarios, la Moby sigue acogiendo en sus tripas a grupos de altura como los que se suben a su escenario este mes de de marzo, The Sound of Arrows, Second, Jigsaw o la que esta noche nos tiene ocupados. Y ahí sigue la barcaza rockera igual de esplendorosa sobreviviendo a cierres y limitaciones de horarios... que aguante otros 20 más con la cubierta intacta.

No hay llenazo en la sala, quizá por que es miércoles y quizá porque hace poco más  de un mes Ainara tocó en otro escenario madrileño. Quienes pululamos de concierto en concierto agradecemos esta sensación de poder ir a la barra y que a la vuelta, el hueco que dejaste, siga intacto. Es casi un lujo. Por eso jamás me veréis en uno de Rihana o Shakira, ambas maravillosas, sin duda, pero las multitudes...

Ainara va de negro y larga cabellera al viento. Un vestido ajustado por debajo de la rodilla le da un aire elegante y sobrio que resalta su blanca palidez enmarcando unos labios rouge.  La música arranca, Ainara sustituye su guitarra clásica por la electrica y desde luego con el cambio gana en contundencia, mucho más post-rock que folk,  muy en la línea Aloud Music, sello con el que firma su cuarto disco en solitario "We once wished” (2011) Electricidad y potencia. Intimismos fuera del sofá expuestos en el reino de los cielos de luces de colores y watios, y esta noche, además, envueltos en madera que transmite de forma limpia la explosión de sentimientos, unas veces contenidos casi en un susurro, otras expulsados con rabia aunque siempre bajo un punto de suspense muy bien orquestado entre Ainara y sus chicos: Rubén Martínez (bajo) Héctor Bardisa a la batería y Hannot Mintegia (guitarra) Al parecer falta Eneko (Moby Dick) que se quedó en casa por encontrarse indispuesto.

El tema ”Reason” resume el concierto de esta noche y para mi gusto del disco entero: "Sensaciones contradictorias de no poder esperar y a la vez de querer parar el tiempo. De no poder hablar, pero desear gritar algo a los cuatro vientos"

Hecho una visual al público, mayoritariamente masculino, esencialmente de negro y aguantando barba de montañero. Salpicando este conjunto, algunas cámaras de blogueros vecinos y de revistas oficiales, y en un rincón, un par de colombianos aterrizados en este lugar por casualidad, sólo por tomar una copa...y punto, en algún lugar cercano a su hotel antes de volver a cruzar el charco.




Lo cierto es que es difícil escapar a los efectos de la falta de oxigeno que provocan los lugares cerrados y el alcohol, por poco que se fume ya, así que los colombianos acabarán atrapados en este lugar fotografiándose con Ainara al final del concierto e incluso horas más tarde departiendo con el resto del grupo en otro garito, también a medio gas, lo justo para hablar con soltura de la crisis y sus consecuencias nocivas para la sociedad de consumo y de cómo la música indie también existe en Colombia... se hacen amigos hasta en los bajos fondos del infierno. A veces creo estar en el centro del universo. Un universo pequeño de luz artificial donde solo las emociones pasajeras caben, aunque se suelan perder cuando se abre el día. Pero para estirar momentos siempre nos quedan las canciones

"Oh, I´m starting to lose it.
Oh, I´m starting to forget it.
Oh, there won´t be another chance to
look at your face and make it mine forever"
Make it mine forever (We Once Wished) Ainara LeGardon